El cuento de los nibelungos

Decía un amigo periodista cuando algún compañero de oficio se quejaba de que le daban poco espacio para escribir un artículo, que hasta la creación, tal como viene en la Biblia, puede resumirse en un breve, es decir en ocho líneas. Si es así, ¿por qué no reducir las más de 15 horas del Anillo del Nibelungo a menos de dos, con descanso incluido, si el público al que va destinado es un público infantil?

Pues éste ha sido el proyecto educativo centrado en las óperas de Wagner que el Festival de Bayreuth ha presentado este año en su tercera edición. Primero fue un divertido Holandés errante. El pasado año, un Tannhüaser que resultó menos afortunado. Y este año, el director musical, Hartmut Keil, y el escénico, Maximilian von Mayenburg, no se han andado con chiquitas para podar con enormes tijeras la gran obra del compositor con un resultado excelente.

La historia de la lucha por el anillo y el yelmo que dan el poder absoluto a quien los posee, tiene todos los ingredientes para convertirse en un cuento fantástico. Hay dioses y hombres, gigantes, un temible dragón en su cueva que vigila el tesoro, una espada mágica, un castillo, un mundo subterráneo, ninfas, pócimas, un pájaro maravilloso, un sueño como el de la Bella Durmiente y, naturalmente, un héroe y una heroína.

En realidad, muchos son los aficionados que han conocido los argumentos de óperas y las de Wagner en particular gracias a las narraciones en plan cuento que de pequeños les explicaban padres y/o abuelos. En el Anillo para niños que se representa en Bayreuth hasta el 5 de agosto en una de las salas de ensayo del festival no aparece Fricka, la esposa del dios Wotan, ni Erda, ni los guibichungos, ni las colegas de la valquiria Brünnhilde, ni, ni… Pero está todo lo esencial centrado en 17 personajes, que no está mal.

Lo bueno que tienen estas representaciones infantiles, al menos en las tres ediciones programadas hasta ahora, es una simplicidad muy efectiva en todo lo que es la parte escénica y una muy buena calidad musical en la orquesta y los solistas. Estos últimos son todos cantantes que actúan en el festival de los mayores, como el barítono Markus Eiche, que aquí es Wotan; el tenor Norbert Ernst, que interpreta los papeles de Siegmund y Siegfried, o el bajo Friedeman Röhlig (Fafner). Les acompaña la Orquesta del Estado de Brandenburgo.

Tratándose de un proyecto educativo, no todo empieza y acaba en la representación. Los niños trabajan un cuaderno en el que además de explicarles la historia del Anillo, en este caso en versión de cómic, conocen qué son los leitmotive, los motivos musicales, que Wagner desarrolló especialmente en su tetralogía y, más en general, cómo se monta una ópera.

El Anillo para niños no es la única reducción de la extensa obra de Wagner. Hay otra en perspectiva y será para un público adulto. La perpetrará la biznieta del compositor y actual codirectora del festival, Katharina. Dejará la obra en siete u ocho horas. Esta Anillo jibarizado se podrá ver en el Teatro Colón de Buenos Aires con motivo del bicentenario del nacimiento del compositor en el 2013.