Salir con honor del empeño de tener que sustituir a última hora (cuatro días antes) a un cantante como protagonista de El holandés errante, hacerlo en el templo wagneriano de Bayreuth tras haber cantado aquí segundos papeles e interpretar al demoníaco personaje solo por segunda vez tras debutar en el papel hace escasos dos meses en Colonia, es una gesta que el barítono coreano Samuel Youn superó con creces en la inauguración del festival.
Pocas veces había visto a un cantante salir a saludar con tal sensación de liberación, de haberse quitado de encima lo que era sin duda el mayor peso de su carrera artística. El cantante, agradecido, se arrodilló ante un público que le recompensó el trabajo con grandes aplausos.
Había curiosidad por ver cómo Youn salvaba la papeleta, cierto, pero cuando Christian Thielemann está al frente del foso como era el caso, la orquesta adquiere una dimensión imponente y así fue en la inauguración del festival. La tumultuosa tempestad de la obertura resultó tan pavorosa que solo por disfrutar de aquellos minutos iniciales ya había valido la pena subir a la Verde Colina.
El resto de la actuación orquestal y la intervención de los coros, tan fundamental en esta obra, fue de altísimo nivel. Lo fueron los coros de marineros, pero también el de las hilanderas. En esta formación femenina su director, Friedrich Eberhard, ha introducido bastantes cambios este año.
El director de escena Jan Philipp Gloger había anunciado que su Holandés representaba el viaje moderno. Y el viajero contemporáneo es el ejecutivo condenado a ir de aeropuerto en aeropuerto, sin desprenderse de su maleta con ruedas arrastrada con una mano mientras en la otra lleva un vaso de papel.
El mar es en este caso y en palabras de Gloger “una metáfora del mundo y de la vida”, dominados ambos por el único objetivo de acumular capital como bien hemos constatado con la crisis que nos está hundiendo. Ciertamente, las menciones a los tesoros y al dinero son numerosas en el libreto de Wagner y el personaje de Daland, el capitán noruego y padre de Senta, muestra repetidamente su codicia. Solo el holandés y la chica son ajenos a este mundo que no les pertenece y del que quieren huir.
Para encuadrar esta metáfora moderna, el primer acto tiene un decorado muy prometedor. Parece que estemos en las tripas de un ordenador, dentro de un circuito de hilos y dígitos. La expectativa se desvanece en el segundo y tercer actos. Estamos en un almacén de empaquetado de ventiladores (¡la suma de las ruecas de las hilanderas y el viento!), cajas de cartón, cintas adhesivas, y portapalets. La sensación es de pobreza. Parece como si las ideas y los medios escenográficos se hubieran agotado en el primer acto. Incluso una escena tan agradecida (aunque a veces puede resultar ridícula) como es la danza de los marineros en el tercer acto, queda muy pobre.
El retrato del holandés que obsesiona a Senta es aquí un muñeco que va fabricando con el rojo de la sangre que aparece por todas partes. El carácter satánico del holandés aparece en el signo de la bestia que luce en la cabeza. Para salvarlo de la condena eterna, Senta, en vez de arrojarse al mar desde una roca, escena que siempre resulta difícil y más en este caso en que no hay mar, opta por clavarse un cuchillo.
La propuesta fue recibida por el público con una mezcla de aplausos y abucheos.
Además de para los citados Thielemann, Youn y Eberhard, los reconocimientos fueron para una Adrianne Pieczonka que empezó algo insegura en las primeras notas, pero que al llegar a la estremecedora balada ya había superado el inicio dubitativo; Franz-Josef Selig, como Daland; Michael König, como el desgraciado Erik, y Benjamin Bruns que encarnaba a un marinero en plan innecesariamente cómico.
Para rematar el mensaje de que lo único que vale es el dinero y de que todo se puede comercializar, al final, en vez de fabricar ventiladores, Daland fabrica figuras, como las de los pasteles de boda, de Senta y el holandés en su abrazo mortal.
Lo decía el gran cínico que era Francisco de Quevedo: “Poderoso caballero es don dinero”.
















