Todos contra la ‘poderosa’ Alemania

Joachim Löw, seleccionador de Alemania

Joachim Löw, seleccionador de Alemania

Me cuentan mis amigos mallorquines, incluso los pudientes, los empresarios, los adinerados, que viajar ahora a Alemania, siendo español, es tela marinera. Así que están todos ellos con media sonrisa por si las semifinales de la Eurocopa les deparan una final Alemania-España. Sí, sí, sí, les depara a ellos, muchos de los cuales ni siquiera se han interesado jamás por el fútbol y muchísimo menos por el Real Mallorca, que está, como todo el mundo sabe, en suspensión de pagos porque en esta isla lo que es el balompie interesa poquísimo.
A esa final sí le prestarán la atención debida pues, en caso de que Casillas, Xavi, Iniesta y compañía derrotasen a la poderosa selección alemana, sus siguientes desplazamientos, por negocios, claron, a aquel país ya serían otra cosa. Así que, por vez primera en muchos años, bueno, en la vida, la espectación en Mallorca por la última semana de la Eurocopa va a superar la vigilancia sobre la prima de riesgo o la bolsa.
Y a fe que va a ser una semana, además de muy futbolística pues, por fin, están en ‘semis’ cuatro equipazos que juegan a fútbol, todos, sin especular con el balón, una semana algo politiquera pues no deja de ser curioso que tres países del sur (España, Portugal e Italia), casi, o sin casi, arruinados, se hayan convertido en los muros a saltar por la poderosa Alemania para, también en el terreno deportivo, implatar su ley, su poder, sus normas futbolísticas, que son, en el fondo, las únicas que podemos aceptar con deportividad. Las otras nos caen del cielo y a aguantarnos.
De admirar lo realizado por Portugal, que ni siquiera ha necesitado de Jose Mourinho ¿o sí? (al menos de su representante Jorge Mendes, sí), para componer un equipo, siempre el mismo, que nutra de balones al ‘bicho’ Cristiano Ronaldo, que esta vez se juega algo más que la Eurocopa, aunque él lo niegue. Tremenda la transformación de Cesare Prandelli, que ha convertido un grupo especulador al cien por cien en todo un señor equipo que no juega ni de atacar ni de querer el balón. Enorme premio para esa metamorfósis. Arrollador, cierto, a ráfagas, cuando lo necesita, cuando Grecia le mete el susto, el fútbol de una Alemania donde se diría que, como en su país, la estrella es quien manda, Joachim Löw. Y reconfortante que culés y merengues hayan recuperado el ánimo de mantener a la selección de Vicente del Bosque en la excelencia, sin una gota de autocomplacencia.