Ahora que muchos medios de comunicación consideran innecesario el papel de los críticos musicales (Avui-El Punt es el último diario que ha prescindido de sus expertos), resulta emocionante poder festejar el 10º aniversario de un programa que llena de ópera las tardes de los domingos dirigido por un crítico que es mucho más que esto.
Jaume Radigales, el responsable de Una tarda a l’òpera que emite semanalmente Catalunya Música, merece no solo la felicitación por acompañar a los aficionados durante una década. Merece un reconocimiento por su profesionalidad y buen hacer ante el micrófono.
Es un crítico que entiende este ejercicio no como un juicio, sino, en sus propias palabras, como una interpretación argumentada. Es profesor titular de la Universidad Ramon Llull y autor de varios ensayos en su mayoría sobre temas operísticos. Y tiene además olfato periodístico y cualidades vocales muy radiofónicas. Ni se remite al baúl de los recuerdos ni ejerce de predicador exaltado.
Estos elementos hacen que el programa dominical, de cuatro horas de duración, sea un magacín ágil, lleno de información, comentarios y con entrevistas a artistas y personas vinculadas al mundo de la ópera, sin olvidar que incluye la audición de una ópera debidamente comentada.
La fiesta de aniversario, porqué será eso, una fiesta, tendrá lugar el domingo día 15 de julio. Este día, el programa abandonará los estudios radiofónicos de la Diagonal, para instalarse en el Foyer del Liceu.
Está previsto el desfile de amigos y conocidos del programa y en esta ocasión especial habrá actuaciones en directo como la del tenor David Alegret, el barítono Enric Martínez Castignani, la soprano Júlia Farrés, y el compositor y pianista Manuel Garcia Morante. Y como no hay fiesta de aniversario sin sorpresa, es de esperar que también haya alguna.
Quienes hayan llegado hasta aquí en la lectura de este post, habrán visto que soy una fiel seguidora del programa. Lamentablemente, en esta ocasión tan señalada, seré infiel a Una tarda a l’òpera. Sin embargo, creo que Jaume Radigales me perdonará esta traición ya que el objeto de la deslealtad será una representación de La finta giardiniera, de su venerado Wolfgang Amadé Mozart, en el festival de Aix en Provence. No creo que me lo hubiera perdonado si se tratara de Roberto Devereux, por ejemplo.
Felicidades Jaume, felicidades Una tarda a l’òpera y felicidades a Catalunya Música que también está de aniversario, en este caso, 25 años de buena música. Bienvenidas estas alegrías en tiempos de tribulación.














