¿Por qué hacer un festival de órgano en un momento de crisis como el que vivimos? Jordi-Agustí Piqué, director artístico del Festival Internacional de Órgano de Montserrat, hace la pregunta y él mismo ofrece la respuesta: “Pues precisamente porque estamos en un momento de crisis, porque hay que reconstruir el tejido social y cultural. No saldremos de esta si no es a base de más cultura y de una revalorización del ser humano”.
Después del gran éxito de público cosechado el pasado año en su primera edición, la segunda edición del festival en memoria del abad y organista Cassià M. Just presenta un programa con grandes especialistas de las principales tradiciones europeas del instrumento con un fino hilo conductor que es el diálogo.
Diálogo y experimentación entre el instrumento estrenado hace poco más de dos años y la voz, ya sea en forma coral, solista o a dúo; diálogo ecuménico, y diálogo alrededor del gran maestro del teclado que fue Juan Sebastián Bach.
El primero en sentarse ante la consola del joven órgano Blancafort será Jean-Baptiste Robin, titular de de la capilla del palacio de Versalles. El sábado 30 de junio, acompañado por la Capella de Música de Montserrat que dirigirá David Hernández, ofrecerá lo más parecido a lo que debería ser una misa conventual del siglo XVII con composiciones de François Couperin (1668-1733), Henri Du Mont (1610-1684) y Joan Cererols (1618-1680).
El 14 de julio las voces de la soprano Marta Mathéu y la mezzosoprano Marta Infante dialogaran con el órgano que tocará Miquel González para interpretar a Bach y Händel.
El tercer concierto del festival, el 11 de agosto, tendrá por protagonista a Simon Johnson, el titular de la catedral anglicana de San Pablo de Londres, templo que cuenta con un órgano Willis/Mander considerado como uno de los mejores del mundo. Hace pocos días órgano y organista participaban en los actos religiosos del jubileo de la reina Isabel II.
Johnson centrará su actuación en el repertorio inglés, desde el renacentista William Byrd hasta los músicos del siglo XX Herbert Howells y William Walton, pasando por el gran compositor que también fue organista Edward Elgar.
El último concierto del festival (8 de septiembre) correrá a cargo de Philipp Meyer, un joven benedictino alemán de la abadía de Maria Laach, una abadía que mantiene una estrecha relación con Montserrat desde que fue lugar de acogida de monjes catalanes durante la guerra civil española. El programa contempla interpretaciones de Bach, así como evocaciones en torno a la obra del cantor de Leipzig, pero de Meyer se admiran sus improvisaciones y es de esperar que constituyan una parte importante del concierto.
Este festival quiere contribuir a la normalización del órgano como instrumento de concierto más allá de su función litúrgica a la que ha estado abocado durante décadas. Piqué lamenta la identificación entre el instrumento y la música religiosa que ha limitado enormemente sus posibilidades a diferencia de lo que ocurre en la “laica Francia, en la protestante Alemania y en la católica Italia”.
Para el profesor de órgano y director del festival, uno de los retos actuales es el de conseguir que los grandes auditorios del país tengan un buen órgano para poder interpretar el gran repertorio sinfónico que incorpora este instrumento.















