Alguien debió de empezar. No es nuevo, ni mucho menos lo ideó Pep Guardiola con Leo Messi, pero puede que ese recurso sí se haya convertido, durante los últimos cuatro años, en un manido tema de debate, tanto teórico como práctico, entre sabios auténticos del fútbol como tertulianos venidos a más. Nadie, en los últimos cuatro años, ha ganado tanto ni mejor ni siquiera con más goles que el Barça de Guardiola y su prodigioso, único, nueve falso, llamado Messi, apodado ‘la Pulga’ y galardonado con hasta tres Balones de Oro.
Ya solo faltaba que, incluso, la mejor selección del mundo, la española, cómo no, basada, creada, construida, consumada alrededor del mejor equipo de última generación, es decir, lo siento, el Futbol Club Barcelona, haya logrado lo nunca visto: un equipo (más que una selección, como recordó Johan Cruyff, el pasado lunes, en EL PERIÓDICO) enlaza tres enormes victorias consecutivas, dos Eurocopas y un Mundial. Y lo ha hecho sin delantero centro. O sin 9 fijo. Cesc Fàbregas (315 minutos) ha jugado casi el doble de minutos que Fernando Torres (185).
No parece un buen negocio ser delantero centro. El que muchos consideran uno de los buenos, buenos, es más, campeón de campeones, ganador, casi él solito, de la Champions, Didier Drogba, ha tenido que irse a jugar a China porque no lo quería nadie. Ya no digamos las megaestrellas de esta Eurocopa. Cristiano Ronaldo, que había puesto todos los huevos en la cesta de la Eurocopa para ganar el Balón de Oro, se va fracasado. Rooney, que regresaba tras una sanción, ha hecho el ridículo. Y Van Persie, que tanto sonaba en el mercado de los grandes, hace semanas que está de vacaciones y no tiene oferta alguna. Por no hablar de esos dos 9, nueves, alemanes llamados Mario Gómez y Klose, que jamás intimidaron a nadie.
Ser 9 no mola. Ya nadie les necesita. Ha subido el precio del polivalente, sean grandes o pequeños. Ahora valen dinero, por citar tres nombres españoles, por ejemplo, Ramos, Piqué o Javi Martínez, capaces de jugar de todo. Y bien. O de los pequeños, pura sinfonía vestidos con ‘laRoja’ o con cualquiera de sus equipos. Bueno, con cualquiera no. El Real Madrid no tiene ninguno de ellos. Y ha sido campeón de Liga, cierto. Pero Xavi, Iniesta, Mata, Cazorla, Silva, Pedro, Alba…han hecho las delicias del mundo y han demostrado que la rapidez, la posesión del balón, el tiqui-taca, del que tanto se mofa (como no) José Mourinho, el buscar el hueco (¡que pase el de Iniesta a Cesc en el primer gol! ¡que pase de Xavi a Alba en el segundo!), ocupar los espacios y no vivir en ellos, rematar (incluso de cabeza siendo bajito como Silva) es la última moda en el fútbol mundial.
Ahora mola más ser falso que ser 9. Pero hay que ser muy bueno, demasiado, para ser falso y contar, aunque solo sea durante segundos, ni siquiera minutos, con el instinto goleador de los nueve nueve.














