Mal año para festejar el patrimonio musical

Xavier Montsalvatge, en el 2002. PERE BATLLE.

Xavier Montsalvatge, en el 2002. PERE BATLLE.

Este 2012 debería ser el gran año del patrimonio musical catalán, concretamente el de la segunda mitad del siglo XX, una mitad que en este caso empieza con la posguerra, en los años 40. Sin embargo, el pulso musical catalán no está para muchos festejos.

 El calendario quiere que en este 2012 celebremos el centenario del nacimiento de Xavier Montsalvatge (1912-2002); el 50º aniversario de la desaparición de Eduard Toldrà (1895-1962) y de Ricard Lamote de Grignon (1899-1962), y el 25º aniversario del fallecimiento de Frederic Mompou (1893-1987) y de Manuel Blancafort (1897-1987).

Por su carrera larga, prolífica y de resonancia internacional, la obra de Montsalvatge es la que recibirá mayor atención. Más allá de la interpretación de su música, el Palau Robert le dedica una exposición y, coincidiendo con la fecha de su nacimiento, el 11 de marzo, Canal 33 acaba de emitir el documental Mig violí, una butaca i un piano, dirigido por Jesús Alvira.

Eduard Toldrà. ARXIU FAMILIAR NARCISA TOLDRÀ.

Eduard Toldrà. ARXIU FAMILIAR NARCISA TOLDRÀ.

Estos autores fueron los que se quedaron en Catalunya después de la guerra civil y tuvieron que superar las adversas circunstancias de la posguerra (Lamote de Grignon fue desterrado a Valencia) para recuperar y continuar la tradición musical catalana.

 Todos fueron compositores, pero fueron también impulsores de instituciones que permitían la aproximación a una cierta normalidad cultural en un momento en que Catalunya y España estaban obligadas a vivir de espaldas a las corrientes europeas y carecían de recursos para dedicar a actividades como las musicales.

Toldrà, por ejemplo, fue fundador en 1944 y primer director de la Orquesta Municipal de Barcelona (Lamote de Grignon sería subdirector en 1957). Las necesidades más perentorias de la orquesta (las partituras se copiaban a mano, los instrumentos eran viejos, la calefacción en los ensayos era siempre escasa,  y los sueldos estaban por los suelos), absorbieron de tal modo al maestro Toldrà que al final su actividad como director se impuso a la de compositor y de reputado violinista.

Ricard Lamote de Grignon.

Ricard Lamote de Grignon.

El Centre Robert Gerhard, dedicado a la promoción y difusión de patrimonio musical catalán, ubicado en el Auditori, ha coordinado toda una serie de actividades para recordar y difundir la obra de estos compositores a lo largo de este año. En el programa conmemorativo participan las tres principales instituciones musicales catalanas: el propio Auditori, el Palau de la Música y el Gran Teatre del Liceu.

 Es una pena que aquellos músicos que tuvieron que lidiar con tantas dificultades y frustraciones deban ser recordados ahora cuando las instituciones musicales catalanas están en dificultades, las administraciones esconden su desinterés tras la crisis económica y la sociedad está desmotivada y desmovilizada.

Mompou con Victoria de los Ángeles, en 1971, en casa de la soprano.

Mompou con Victoria de los Ángeles, en 1971, en casa de la soprano.

El Palau de la Música todavía no se ha recuperado totalmente del monumental expolio perpetrado por Félix Millet y compañía. El Auditori está sin director general tras la dimisión/cese de Oriol Pérez Treviño. Había permanecido apenas cinco meses en el cargo al que llegó tras haberse declarado desierto un concurso internacional con más de 20 aspirantes.

 Y del Liceu más vale ni hablar. Sirva solo de ejemplo lo ocurrido con la participación del teatro de La Rambla en el homenaje a Toldrà. Se había programado El giravolt de maig en el Palau con la orquesta del Liceu. Se trataba de una producción conjunta de ambas instituciones. Debía ser una producción escenificada dirigida por Oriol Broggi bajo la batuta de Antoni Ros-Marbà.

Manuel Blancafort. ARXIU FUNDACIO BLANCAFORT.

Manuel Blancafort. ARXIU FUNDACIO BLANCAFORT.

Las dos representaciones de la ópera de Toldrà cayeron de la programación por obra del desatinado proyecto del director del Liceu, Joan Francesc Marco, de cerrar el teatro y hacer un doble ERE temporal. Al final se ha recuperado una única representación y además, en versión de concierto.

Desde allá donde estén y después de lo mucho que lucharon en vida, Toldrà, Montsalvatge, Lamote de Grignon, Mompou y Blancafort, no deben entender qué es lo que nos está pasando.