La frivolidad de una cruz gamada

Evgeny Nikitin, en junio del 2012, en Berlín. AP / CHRISTOPH SOEDER.

Evgeny Nikitin, en junio del 2012, en Berlín. AP / CHRISTOPH SOEDER.

Hay pecados de juventud que se pagan muy caros. Y el cometido por el barítono ruso Evgeny Nikitin en sus años mozos cuando formaba parte de un grupo underground lo pagará con su desaparición del cartel del Festival de Bayreuth de este año y posiblemente del de muchos años.

Tener que renunciar a cantar uno de los grandes papeles que escribió Richard Wagner como es el del holandés errante en la ópera del mismo título en la meca del wagnerismo mundial es una enorme mortificación. Más todavía tratándose del debut del barítono en el festival.

El pecado de Nikitin es haberse tatuado una esvástica en el pecho. Ir a Bayreuth con la cruz gamada aunque al parecer desdibujada, con el historial pronazi del festival y los esfuerzos para superar aquella herencia maldita, sería una provocación si no fuera algo quizá peor y es la frivolidad con la que se juega con determinados símbolos.

En el comunicado en el que Nikitin anunciaba su renuncia después de que la prensa alemana revelara la existencia del tatuaje, decía no haber sido  consciente del alcance de la irritación y la ofensa que símbolos como la cruz gamada causaría, particularmente en Bayreuth “dado el contexto de la historia del festival”.

Samuel Youn. EFE / MYOUNG KOOK CHOI.

Samuel Youn. EFE / MYOUNG KOOK CHOI.

Tamaña banalidad aliada a la ignorancia, es la que causa alarma. Una muestra de que el pasado nazi sigue causando turbación en el festival tuvo lugar en el 2008, durante el estreno de una nueva producción de Parsifal. Con ella, el director de escena Stefan Herheim hace un recorrido por la historia de Alemania, desde la Prusia imperial hasta la República Federal de nuestros días. Vivas muestras de inquietud y nerviosismo recorrieron la sala al desplegarse dos grandes banderas con la cruz gamada cuando el marco histórico se refería a la ascensión primero y derrota después del nazismo.

La revelación del tatuaje del barítono ruso ocurrió cuatro días antes de la inauguración de la edición de este año, el miércoles 25 de julio, precisamente con la nueva producción de El holandés errante que debía protagonizar Nikitin dirigida musicalmente por la gran batuta alemana que es Christian Thielemann y escénicamente por Philip Gloger.

La dirección del festival ha tenido buenos reflejos para liquidar el tema de una forma drástica en tan poco tiempo. El puesto de Nikitin lo ocupará el coreano Samuel Youn, un habitual del festival desde el 2004, pero siempre en segundos papeles. Ahora tendrá su gran oportunidad.