“Cesare venne e vide e vinse”, dice de sí mismo el caudillo romano al inicio de la ópera de Georg Friedrich Händel que lleva su nombre. Lo mismo puede decir Cecilia Bartoli. Llegó, vio y venció.
La mesosoprano italiana se estrenó este año como directora artística del Festival de Pentecostés de Salzburgo con una programación centrada en la figura de Cleopatra. Uno de los espectáculos era Giulio Cesare en su versión prácticamente completa. El festival de verano lo ha reprogramado con un éxito rotundo.
Tras las voces inapropiadas y limitadas oídas en Carmen y en Das Labyrinth, escuchar a la propia Bartoli (Cleopatra), a Andreas Scholl (Giulio Cesare), a Anne Sofie von Otter (Cornelia), a Philippe Jarousky (Sesto), a Christophe Dumaux (Tolomeo), a Ruben Drole (Achilla), a Jochen Kowalski (Nirena) y a Peter Kálmán (Curio) fue un auténtico festival al que hay que sumar la dirección musical de Giovanni Antonini al frente de su grupo Il Giardino Armonico.
La ópera barroca, con sus enrevesadas historias, sus personajes poco creíbles para los espectadores de hoy, su estructura musical con los recitativos y las arias da capo y su larga duración plantea siempre un reto para la puesta en escena. El sentido del humor es lo que acostumbra a salvarlas en el escenario, al margen de la música que se salva sola.

Andreas Scholl (Giulio Cesare) y Cecilia Bartoli (Cleopatra), en 'Giulio Cesare'. HANS JÖRG MICHEL / SALZBURG FESTIVAL
Este Giulio Cesare está firmado por dos veteranos de la dirección artística, por Moshe Leiser y Patrice Caurier. Su versión podrá ser discutible. Hay abundancia de gracietas, pero es sumamente eficaz porque describe con mucha claridad todo lo que explica el texto de Nicola Francesco Haym, el libretista habitual de Händel.
La cantidad de situaciones venturosas e improbables, las intrigas, los complots, las venganzas y los artificios que se suceden en la ópera parecen el desarrollo de un comic y los directores de escena han optado por esta línea, sin caer en un remedo de Asterix y Cleopatra, con el añadido de un toque de actualidad.
En el Egipto donde transcurre la acción hay pozos de petróleo en una no disimulada referencia a la reciente guerra en Libia y a la intervención internacional, y el maletín del tribuno romano Curio lleva las estrellas de la Unión Europea. Como señala Leiser en el programa de mano, “los factores más importantes en este drama son la búsqueda de poder, propiedades y dominios”, El texto de un buen número de arias así lo demuestra.
En el primer acto, una Bartoli moviendo el cuerpo con gestos de sevillanas y poses supuestamente egipcias hacía temer lo peor, algo así como un descenso a La corte del faraón en la escena de la representación teatral con la que Cleopatra se dispone a seducir a César en el siguiente acto.
Dicha representación fue de music hall, con la Bartoli montada en un misil que se elevaba al ritmo que Cesar, que la contemplaba con unas gafas de 3D, se excitaba con la representación, pero todo dentro de un orden.

Philippe Jaroussky (Sesto) y Ruben Drole (Achilla), en 'Giulio Cesare'. HANS JÖRG MICHEL / SALZBURG FESTIVAL
Los lamentos de Händel son siempre de una gran belleza. En Giulio Cesare hay algunos extraordinarios. Por ejemplo, al final del primer acto, después de que Tolomeo –que en esta producción viste y se mueve como un perfecto macarra– envía a Cornelia a cultivar las flores de su harén.
La tristeza con la que ésta y Sesto, madre e hijo, lamentan la desaparición de Pompeo decapitado por Tolomeo en Son nato/a a lagrimar fue perfectamente transmitida por las voces de Von Otter y Jaroussky. Escénicamente, acompañaba a esta tristeza la imagen de unas muchachas jovencísimas, aturdidas y asustadas, en una caja de madera representando el serrallo.
Otro lamento, quizá el más famoso de Händel, es el aria Piangerò la sorte mia que canta Cleopatra cuando su hermano Tolomeo la encierra después de humillarla. Bartoli la bordó.
Este Giulio Cesare representado en la sala pequeña del festival, en la Haus für Mozart, es lo que se espera del festival de ópera más cosmopolita del mundo, calidad.














