Conxita Badia sale del olvido

Una imagen del documental 'Conxita Badia no existeix'.

Una imagen del documental ‘Conxita Badia no existeix’.

Por deformación profesional, los títulos en negativo no me gustan y el del documental que Eulàlia Domènech ha dedicado a su bisabuela, Conxita Badia no existeix, no es una excepción. Sin embargo, reconozco su declarada voluntad de provocación y de denuncia del desconocimiento generalizado sobre la soprano y la escasez de material sobre la que fue una gran cantante.

Y este es el valor de ese documento, el de recordarnos la existencia de esta artista que fue alumna y musa de maestros como Enric Granados, Pau Casals o Manuel de Falla, y que también inspiró a Felip Predell, Amadeu Vives, Eduard Toldrà, Robert Gerhard, Frederic Mompou o, ya en el exilio, a Carlos Guastavino y Alberto Ginastera.

Conxita Badia (1897-1975) empezó muy joven su actividad artística. Recorrió varios escenarios europeos y vivió plenamente la efervescencia musical que había en Barcelona en los años 30, una actividad que tuvo un final abrupto con el alzamiento franquista y la guerra civil.

Conxita Badia.

Conxita Badia.

La consecuencia fue el exilio y su establecimiento en Argentina donde reencontró a Falla y a tantos otros exiliados y donde continuó su carrera artística. En 1946 regresó a una Barcelona muy distinta a la de sus triunfos, pero siguió cantando, acompañada al piano en muchas ocasiones por su amiga Alicia de Larrocha. Su otra dedicación fue la docencia y una de sus mejores alumnas fue Montserrat Caballé.

En su opera prima Eulàlia Domènech ha querido explicarse y explicarnos quien era su bisabuela:

“Per a mi, aquest documental, va al més íntim del meu ésser per la vinculació familiar que m’hi lliga, pel fet que Conxita Badia era la meva besàvia. Però més enllà d’aquest lligam, també té motivacions històriques i artístiques. Històriques, perquè permet entendre com una guerra pot marcar la vida d’una cantant i, per extensió, la cultura d’un país. I artístiques, perquè permet entendre què tenia de tant especial Conxita Badia fins al punt que els seus contemporanis la consideressin la més gran, la volguessin per estrenar les seves cançons, la veneressin a tort i a dret… Què tenia que encara ara emocioni als que la van viure?”

En esta búsqueda de respuesta a su pregunta, la autora ha tropezado con un obstáculo mayúsculo, la escasez de documentos audiovisuales. Ha rastreado desde los baúles familiares hasta bibliotecas y archivos de aquí y de fuera con un resultado descorazonador. “Parece no haber existido”, dice la joven autora.

Mariona Agustí (izquierda), hija de Conxita Badia, y Narcisa Toldrà, hija de Eduard Toldrà.

Mariona Agustí (izquierda), hija de Conxita Badia, y Narcisa Toldrà, hija de Eduard Toldrà.

Esta ausencia de material lastra el documental, pero ahí está una de las hijas de Conxita y abuela de Domènech, Mariona Agustí, para llenar los vacíos con los recuerdos de su madre –la mamà– explicados con una muy entrañable calidez. O el compositor Narcís Bonet. O Narcisa Toldrà, hija del violinista, compositor y director. O Caballé.

¿Por qué Conxita Badia, pese a su prestigioso historial sigue siendo hasta ahora una gran desconocida? Sin duda la guerra civil tuvo mucho que ver. Pero también influyó que la soprano se dedicara a la canción, al lied, un género menos aparatoso que la ópera, más íntimo. Y también, que pusiera de algún modo a sus hijas por delante de una carrera internacional. Sin olvidar la incuria generalizada que rodea nuestro patrimonio musical.

Sin embargo, todo ello no justifica el desconocimiento reinante. Tras ser exhibido en el Festival Internacional In-Edit de Cinema Documental Musical de Barcelona y después de un pase en un acto oficial en el Petit Palau del Palau de la Música (era en campaña electoral y los políticos presentes no renunciaron a hacer propaganda medio disimulada), el documental de la joven biznieta llegó el pasado viernes a donde debía, a la televisión pública catalana.

El canal 33 no rompe índices de audiencia, pero permite empezar a pensar en un título que ya sea en positivo para un futuro documental.