Bayreuth en el Liceu: Noqueados

La orquesta y coro del Festival de Bayreuth en el Liceu, durante la interpretación de 'Lohengrin' el 2 de septiembre. A. BOFILL / GRAN TEATRE DEL LICEU.

La orquesta y coro del Festival de Bayreuth en el Liceu, durante la interpretación de 'Lohengrin' el 2 de septiembre. A. BOFILL / GRAN TEATRE DEL LICEU.

Por segundo día consecutivo, el domingo, el público del Liceu quedó noqueado con la brillante interpretación de Lohengrin a cargo del coro y la orquesta del Festival de Bayreuth. Los solistas, con la excepción de Klaus Florian Vogt en el papel que da título a la ópera wagneriana, brillaron bastante menos que los dos conjuntos.

Esta actuación confirma algo que el tiempo ha ido demostrando paulatinamente. El gran capital del Festival de Bayreuth es hoy su orquesta y su coro, dentro y fuera del teatro de la ciudad bávara, como demuestran sus actuaciones barcelonesas y confirma la dirección de Sebastian Weigle.

Las voces wagnerianas, que en otro tiempo eran el mayor atractivo del festival hasta alcanzar algunas de ellas la categoría de auténticos mitos (Lauritz Melchior, Wolfgang Windgassen, Astrid Varnay o Martha Mödl, por poner algunos ejemplos) ya no están en la colina verde. Naturalmente, siempre hay excepciones, pero aquella norma ha dejado de regir.

Klaus Florian Vogt interpretando 'Lohengrin' en el Liceu, el 2 de septiembre. A. BOFILL / GRAN TEATRE DEL LICEU.

Klaus Florian Vogt interpretando 'Lohengrin' en el Liceu, el 2 de septiembre. A. BOFILL / GRAN TEATRE DEL LICEU.

Lohengrin

, como cuenta Jaume Radigales en el programa de mano, es la ópera de Richard Wagner más representada en el teatro de La Rambla a lo largo de su historia. Han sido 243 representaciones, seguida a distancia por Die Walküre con 186. Es pues una obra que los liceístas conocen del derecho y del revés por haberla visto o por el poso que siempre trasmite la tradición. Coro y orquesta saciaron las expectativas.

Igualmente las sació el protagonista. La mejor voz, como ya se ha apuntado, y a gran distancia del resto fue la de Vogt a quien ya habíamos visto en el Liceu en la temporada 2010-2011 interpretando Parsifal. Su voz es muy particular. Es una voz blanca que encaja perfectamente con estos héroes wagnerianos que no están ni en el cielo ni en la tierra.

Es una voz potente, dúctil, con un fiato inacabable fruto de su dedicación en el pasado a la trompa. Canta con una seguridad apabullante a la que suma una dicción clarísima. Nunca hace sufrir. Su versión del racconto en el tercer acto es de las que dejan sin aliento al espectador.

En Bayreuth, los repartos de cada una de las producciones se mantienen normalmente inalterables durante los años en que la obra continúa en cartel. Por el contrario, por el último Lohengrin (también conocido como el de las ratas), estrenado en el 2010, han pasado diversos cantantes.

El primer protagonista fue Jonas Kaufmann sustituido al año siguiente y hasta ahora por Vogt. Ha habido otros dos Telramund antes de Thomas J. Mayer que es quien actúa en Barcelona. Para el papel de Ortrud ha habido las voces de Evelyn Herlitzius, Petra Lang y ahora Susan Maclean. Georg Zeppenfeld fue el rey Heinrich, papel que ahora canta Wilhelm Schwinghammer. Y el último cambio ha sido en el papel del heraldo después de la ascensión de Samuel Youn a protagonista en El holandés errante, cantado ahora por Ralf Lukas.

Thomas J, Mayer (Telramund) y Susan Maclean (Ortrud) en el Liceu, el 2 de septiembre. A. BOFILL / GRAN TEATRE DEL LICEU.

Thomas J, Mayer (Telramund) y Susan Maclean (Ortrud) en el Liceu, el 2 de septiembre. A. BOFILL / GRAN TEATRE DEL LICEU.

Salvo en la sustitución de Kaufmann que estrenó este Lohengrin, por Vogt  que se incorporó al reparto en el 2011, prácticamente todos los cambios han sido a peor y esto se detectó en el Liceu.

Quien no ha cambiado desde el primer día es Annette Dasch como Elsa y esto para mí resulta un misterio, explicable únicamente por el tirón popular que la soprano tiene en Alemania donde es también una estrella de la televisión con un programa de entretenimiento, el Annettes Dasch Salon.

No es que cante mal, canta muy bien, pero no tiene una gran voz y nunca consigue emocionar. Resulta siempre de una gran frialdad. En este Lohengrin no es ni la mujer atacada y hundida por las mentiras de sus enemigos del principio de la ópera ni la novia agradecida tras ser salvada por un caballero generoso, ni la enamorada, ni la mujer débil y angustiada ante el misterio que rodea al hombre con el que se acaba de casar, ni… Y Elsa es fundamentalmente todo esto.

En una representación escénica estas carencias pueden quedar más o menos disimuladas por la acción, pero en una versión de concierto no hay disimulo que valga.

El público del Liceu premió abundantemente con sus aplausos y por este orden a coro, orquesta y a Vogt. Por segunda noche consecutiva los liceístas se pusieron en pie para agradecer tanta riqueza musical. Ahora queda la traca final, el jueves, con Tristan und Isolde.